Parece ser que el deporte se ha convertido en el espacio del telediario capaz de alcanzar la mayor cuota de pantalla, y eso es algo que las cadenas privadas y los directores de informativo tienen muy presente. Los espacios deportivos de muchos telediarios privados muestran vídeos con títulos y eslóganes llamativos para llamar la atención del espectador y hacer que se mantenga sentado en el sofá de su hogar mientras dure la sección.
Bien es sabido que el periodismo deportivo está formado por crónicas más que por noticias y en ellas por tanto cabe un espacio de subjetividad -a pesar de que el ideal es la objetividad-. No obstante, esa subjetividad debe ser mínima pues aunque el deporte sea un espectáculo, estás dentro también del equipo de un informativo que intenta contar una serie de hechos reales y en el que no cabe la opinión.
Las noticias deportivas no son ni películas ni objetos publicitarios. No deben contener ni bandas sonoras de fondo ni asemejar a los deportistas con los protagonistas de los filmes. El entretenimiento está bien, pero dentro de un informativo se debe dar en dosis pequeñas. Al añadir elementos "artísticos audiovisuales" también se puede potenciar la rivalidad -sobre todo en el fútbol-.
Lo peor es que esta práctica se ha extendido por el resto de telediarios privados,y a pesar de que mucha gente cree que esos vídeos no deberían salir por televisión, los ven.
Aún así, el espectáculo continúa.
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