lunes, 21 de marzo de 2011

La interpretación

Uno de los principales enemigos del auténtico periodismo es la manipulación, la orientación por parte del periodista de las ideas y opiniones del público. Esta golosina es una tentación que cualquier periodista debe evitar pues estos deben ser nada más que humildes contadores de noticias, de sucesos, de verdades.

La manipulación de la opinión pública no entra en el juego del periodismo. El periodista tiene que ceñirse exclusivamente a la narración de hechos de interés general, nada más. Es verdad que existe la línea informativa, pero esta se muestra en los artículos de opinión o en la entrada en las primeras páginas de los directores de prensa. En los informativos únicamente se cuentan noticias, y por este motivo las interpretaciones solo le incumben al espectador.

Estos dos párrafos los he sacado a coalición al recordar cómo el presentador de los informativos del mediodía de un canal privado hacía una interpretación sobre el discurso dado por Artur Mas, actual presidente de la Generalitat de Catalunya. El presidente se quejaba de la gran cantidad de impuestos que pagaban los catalanes y del hecho de que en otras comunidades autónomas se pagaba menos. El presentador, al finalizar el reportaje, aclaró que Cataluña pagaba más porque así lo había decidido su competencia. Esta aclaración, pienso, debería haber sido aclarada durante el discurso de Artur Mas con una simple pregunta, y en el caso de que no se pudiera, aclararlo durante el reportaje, y no cuando este finaliza. Porque además con la voz del presentador, parecía más que interpretaba la noticia.

Las aclaraciones pueden estar bien. Se debe tener cuidado sin embargo, en el momento en el que se dice ya que puede parecer más que eso, una simple aclaración, una interpretación o una orientación para el espectador.

Y eso es algo que los buenos periodistas no queremos.

sábado, 19 de marzo de 2011

El espectáculo deportivo

Parece ser que el deporte se ha convertido en el espacio del telediario capaz de alcanzar la mayor cuota de pantalla, y eso es algo que las cadenas privadas y los directores de informativo tienen muy presente. Los espacios deportivos de muchos telediarios privados muestran vídeos con títulos y eslóganes llamativos para llamar la atención del espectador y hacer que se mantenga sentado en el sofá de su hogar mientras dure la sección.


Bien es sabido que el periodismo deportivo está formado por crónicas más que por noticias y en ellas por tanto cabe un espacio de subjetividad -a pesar de que el ideal es la objetividad-. No obstante, esa subjetividad debe ser mínima pues aunque el deporte sea un espectáculo, estás dentro también del equipo de un informativo que intenta contar una serie de hechos reales y en el que no cabe la opinión.

Las noticias deportivas no son ni películas ni objetos publicitarios. No deben contener ni bandas sonoras de fondo ni asemejar a los deportistas con los protagonistas de los filmes. El entretenimiento está bien, pero dentro de un informativo se debe dar en dosis pequeñas. Al añadir elementos "artísticos audiovisuales" también se puede potenciar la rivalidad -sobre todo en el fútbol-.

Lo peor es que esta práctica se ha extendido por el resto de telediarios privados,y a pesar de que mucha gente cree que esos vídeos no deberían salir por televisión, los ven.

Aún así, el espectáculo continúa.

viernes, 18 de marzo de 2011

La guerra televisiva como noticia

La competencia es una batalla donde el consumidor atiende expectante, mientras espera a que una de las empresas entre las que se da la guerra le ofrezca el mejor precio. Esta batalla comprende todos los sectores económicos y la televisión es uno de ellos. Así lo comprobé el martes cuando los informativos Telecinco dieron la noticia de que la demanda impuesta por Antena 3 -la famosa cadena triste- que afirmaba que Telecinco mentía al decir que había sido líder de audiencia en informativos en el año 2010, había sido rechazada.

La guerra entre Antena 3 y Telecinco, ambas cadenas privadas, puede resultar hasta divertida -no hay nada más que ver los vídeos de publicidad de ambos-, pero dar noticias sobre quién va ganando la contienda no tiene cabida en el informativo porque primero: no incluye el atributo de interés general (dudo de su interés por parte de la audiencia) y por tanto NO es NOTICIA, y segundo: la publicidad -como ya comenté en la segunda entrada- no debe aparecer mezclada con la veracidad. Incluso si dicha publicidad es de la propia empresa informativa. 



 La televisión siempre ha tenido la costumbre de renovar su contenido para poder sobrevivir entre la competencia, y más ahora que la televisión digital terrestre ha abierto las puertas a las nuevas cadenas. La competitividad ha crecido y los dos leones de la caja tienen que hacerse oír, al mismo tiempo que luchar para conseguir ser el rey de la selva. Mas estos fieras deben no salirse del territorio marcado, pues hay lugares en el que las batallas y los rugidos deben estar lo más lejos posible con el objetivo de evitar su destrucción.  




jueves, 17 de marzo de 2011

La invasión de la publicidad

Una de las múltiples y variadas cosas que nos enseñan a los estudiantes de periodismo es el concepto de credibilidad de la fuente. Y lo primero que veo nada más llegar la sección deportiva es al presentador mirar a la cámara, sonreír y explicar las ventajas que me ofrece General Óptica. En mi cabeza se suceden varias preguntas: ¿cuánto le habrá costado a la compañía la publicidad? ¿Qué se le pasa por la cabeza al presentador? Y lo más intrigante: ¿qué ha pasado para que ahora en los telediarios de las cadenas privadas aparezca tal publicidad?

Si ya nos pone enferma a la audiencia tener que esperar el final de la serie tan emocionante que momentos antes estábamos viendo, la publicidad en el único programa de la televisión que puede haber un mínimo de veracidad resulta de lo más intolerable. Cualquier presentador de telediario, si quiere mantener la credibilidad que la audiencia tiene en él, debería negarse a aceptar el cheque de la empresa. ¿Cómo quiere el presentador que me crea lo que ha pasado en Japón si momentos antes me ha contado que hay buenas ofertas en la óptica? La verdad y la mentira no pueden convivir en un mismo espacio. Sencillamente, no se llevan bien. 

Las empresas han conseguido que los periodistas, además de sonreír y recitar eslóganes en el ámbito entre serie y serie, digan lo mismo dentro de su zona de trabajo -aunque sea en la sección deportiva-. Uno de los principales atributos que debe tener un buen periodista es aparentar ser una persona en la que se pueda confiar, una persona que sabes que todo lo que dice no puede ser mentira. Y los periodistas deportivos están hablando contigo, intentando o contarte alguna verdad o convenciéndote sobre alguna opinión. Pero para convencer no debes hacerle pensar a la gente: "mira, como ya se le da bien decirme que el Actimel es bueno, ya puede conseguir fácilmente que me crea que las quejas de Mourhino están fundamentadas". Es muy probable que el espectador ignore tus palabras. 

Podríamos achacarle la culpa únicamente a la crisis económica que nos ahoga. Las empresas han sufrido la caída de las ventas de sus productos y por este motivo intentan atraer a más consumidores. ¿Pero es que esa necesidad debe traspasar la ética periodística? ¿Acaso los periodistas de los telediarios han perdido aquel espíritu crítico y rebelde que todo joven estudiante de periodismo tiene en sus inicios?

Me gustaría pensar que no. 


miércoles, 16 de marzo de 2011

Bienvenidos a la alcantarilla

En la inmensidad del contenido que nada en el mar de la televisión, nosotros, el público -la tan querida audiencia para las cadenas privadas-, somos conscientes de que en medio de la duda que promueve el entretenimiento y el dinero, lo único que puede permanecer a salvo bajo el salvavidas de la verdad son las noticias emitidas por los telediarios.  
 
Y sin embargo, no todo es oro lo que reluce. 
El auténtico periodismo que parece emerger de los telediarios puede ser dañado cuando el dinero y la ambición (por conseguir una mayor audiencia) deciden pasarse por las redacciones. Comienzan a salir al exterior aquellas ratas que ensucian y mordisquean nuestra confianza y hacen bajar la fidelidad hacia la fuente. Ratas que llevan inscritas en sus pieles la palabra "poder". 
En este blog las ratas serán identificadas con el simple y llano objetivo de limpiar el buen periodismo. Un periodismo que no debe de estar al servicio de lo que empresarios y políticos importantes digan, sino de lo que esa audiencia tan querida pida. 

Bienvenidos a la alcantarilla.