La manipulación de la opinión pública no entra en el juego del periodismo. El periodista tiene que ceñirse exclusivamente a la narración de hechos de interés general, nada más. Es verdad que existe la línea informativa, pero esta se muestra en los artículos de opinión o en la entrada en las primeras páginas de los directores de prensa. En los informativos únicamente se cuentan noticias, y por este motivo las interpretaciones solo le incumben al espectador.
Estos dos párrafos los he sacado a coalición al recordar cómo el presentador de los informativos del mediodía de un canal privado hacía una interpretación sobre el discurso dado por Artur Mas, actual presidente de la Generalitat de Catalunya. El presidente se quejaba de la gran cantidad de impuestos que pagaban los catalanes y del hecho de que en otras comunidades autónomas se pagaba menos. El presentador, al finalizar el reportaje, aclaró que Cataluña pagaba más porque así lo había decidido su competencia. Esta aclaración, pienso, debería haber sido aclarada durante el discurso de Artur Mas con una simple pregunta, y en el caso de que no se pudiera, aclararlo durante el reportaje, y no cuando este finaliza. Porque además con la voz del presentador, parecía más que interpretaba la noticia.Las aclaraciones pueden estar bien. Se debe tener cuidado sin embargo, en el momento en el que se dice ya que puede parecer más que eso, una simple aclaración, una interpretación o una orientación para el espectador.
Y eso es algo que los buenos periodistas no queremos.
